ágil, breve guerrera submarina”
“Tanto el anzuelo que ignoras,
traicionero,como la red,
que cauta se avecinay te envuelve,
te tiende, y te domina
sobre la nave en áspero madero”
Tome este texto del poema “La sardina” de Rosa Chacel, entre otras cosas porque el delicado arte de la rima, los octetos y sextetos no se me da a plenitud, es mas no se me da y ya, por lo que en este humilde homenaje que hago a la sardina no he podido incluir más que los versos de Rosa Chacel, mi hermano dice que el simple olor de la sardina lo hace vomitar, acto seguido dice su socorrida frase “ni cuando era pobre”, este tipo de reacciones las he observado en casi todas las gentes a las que les manifiesto mi gusto especial por este alimento, la mayoría, por mayoría entendemos un 95% de un universo de aproximadamente 20 personas a las que le he comentado, para los que no quieran sacar el cálculo les digo que el 95% de 20 es 19, curiosamente todos hacen mención de una infancia donde se les obligaba a consumir esta especie marina o bien recuerdan épocas de escasez, asumo que el olor tan característico se queda marcado como un tatuaje en la memoria de cada sujeto, en cambio a mí la sardina me recuerda momentos de fiesta o al menos de convite, durante el transcurso de mi infancia mi abuelo se la paso construyendo la casa de Poza Rica en partes, apenas juntaba para material y mano de obra y le avanzaba un poco, es costumbre que cuando se hace un “colado” para los que no lo sepan el “colado” es cuando se avienta el techo de una construcción, creo que también el piso, bueno es cuando se tira cemento de a madre, la costumbre indica que ese día se les da de comer a los albañiles para que el techo no se caiga, esa es la creencia, bueno, recuerdo que mi tía ponía al fuego, que no a la estufa, al fuego, al fuego, una olla enorme de barro, picaba un chingo de cebolla y abría lata tras lata de sardinas en tomate, de las ovaladas, y a mí cuando tuve edad me mandaban a comprar 50, 100 bolillos, órale! Tortas de sardina para todos, obviamente, goloso como debe ser un pisador desde chamaco, yo me ponía en la fila con los albañiles para que me tocara mi torta, mi hermano siempre comía aparte de lo que cocinaba mi tía para la familia, pero a mí me valía madre! Quería saber a qué sabia aquello que esa gente agotada comía con tanta alegría en medio de bromas y algunas chelas que sacaba mi abuelo, muchas, muchas, suficientes nunca, y vaya que lo supe, un sabor único, el sabor de la camaradería después de una jornada de trabajo extenuante, el sabor de un mundo que no conocía, el sabor de la sardina.
Mi top tres de platillos hechos con sardina es el siguiente:
.- Sardinas en aceite con un cerro de arroz rojo
.- Sardinas en tomate con un chingo de cebolla
.- Frijoles refritos con aceite de sardina
Este último platillo debe ir acompañado de totopos, una caguama y la repetición de partido de la poderosa máquina cementera contra river plate en la copa libertadores.
Sardina en aceite de soya con picante
El que no diga "este olor me recuerda una panocha" es que es puto o bien no ha matado.
Esta marca Guaymex esta de poca su puta madre, pero no hay como sardinas "la torre"
Observese bien el entorno, asi se alimenta un pisador de verdad, oliendo a panocha y teniendo siempre hambre de mas
Si, si, no me trago los huesitos, bueno, ya en torta pues vengan para aca.
Esta es la "Reco", la gata de mi vieja, observe usted la mirada que dice "ora! cabron! dejame algo!"
Ya para finalizar quiero que sepan que si hacen ejercicios traguen sardina y dejen de hacerle al pendejo con el atún, esta mierda tiene pinchemil más proteína.
Otra cosa, si tienen perros y no les alcanza para un alimento bueno y solo les pueden dar de pedigree para abajo, denle una lata de sardina revuelta con su croqueta a su perro a la semana y verán como ahorran un chingo en veterinario, no sé qué les pasa a los perros pero me cae que no se enferman.